Trump: ¿tragedia o comedia?

“Muéstreme una persona sin ego y les mostrare a un don nadie” D. Trump.

Alfredo César Dachary.

 

Cuando vimos el tono de la campaña iniciada por el que fue candidato Donald Trump y la respuesta que le organizaron los medios, empezó a verse que algo “raro estaba pasando”, que esto era una campaña que iba más allá de los límites de Estados Unidos. Estaba en Argentina en esos días y los diarios también habían tomado partido por Hillary Clinton en contra de Trump, algo raro para un país tan alejado, pero más raro aún, para una contienda en ideas muy semejantes y difícilmente contradictorias entre sí.

Los medios de generación de la información habían montado una campaña en la cual Hillary era la expresión del progreso y Trump, la de un fascismo de nuevo cuño, algo que tiene partes de verdad pero una gran imaginación para poder hacerle creer al mundo que había una lucha por la democracia y contra el extremismo en el propio Estados Unidos, algo que se cayó ya como una gran mentira.

El presidente Barack Obama fue premio Nobel de la Paz, sin embargo, continuó todos los frentes de guerra y los incrementó; fue un defensor en el discurso de los inmigrantes, pero en sus ocho años de gobierno se dio la mayor deportación de la historia moderna de Estados Unidos. Un antecedente de otro demócrata, el presidente Franklin D. Roosevelt, que en 1932 expulsó del país cerca de un millón de mexicanos, la gran mayoría con papeles en regla, aduciendo lo que hoy dice Trump, poco empleo y darle preferencia a los nacionales.

Obama dio órdenes para que en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, realizada el 28 de octubre del 2016, Estados Unidos se negara a aceptar que ese organismo coopere con las organizaciones regionales en las que figuren Rusia y China, una opción por la división del mundo en dos bandos y pone fin a la globalización económica, a la vez que reabrir una nueva “guerra fría”.

La negativa a que la ONU trabaje con la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) estaba “fundamentada” en que Rusia es miembro de esa organización regional, así la paloma de la paz, plantea que la OCS que representa más del 40% de la población mundial, poniendo una vez más en evidencia el pensamiento belicista de los demócratas, que ya se ha había repetido antes en la era de los Kennedy.

Esta nueva situación que la política se encarga de ocultar, pero que no puede, la deja al descubierto en una entrevista el 9 noviembre 2016 del célebre politólogo Noam Chomsky, que sostenía que la popularidad del candidato presidencial estadounidense Donald Trump se debe al “miedo” y es el resultado de una “sociedad quebrada” por el neoliberalismo, asegura: “Las personas se sienten aisladas, desamparadas y víctimas de fuerzas más poderosas, a las que no entienden ni pueden influenciar”.

La gravedad de la situación la define Chomsky, de 87 años, que señaló que su edad le permite comparar la situación actual en la campaña electoral de Estados Unidos con la década de 1930 durante la que Estados Unidos sufrió la llamada Gran Depresión Económica, allí donde se expulsaron miles de mexicanos en favor del empleo de nacionales.

Ampliando sus ideas, afirmaba que la popularidad de Trump es producto de la ruptura social causada por las políticas neoliberales, “el miedo, junto con la ruptura de la sociedad en el período neoliberal” explican lo que el entrevistador llamó el “sorprendente avance de Trump” en los sondeos electorales de Estados Unidos, hoy vencedor de la contienda.

Por todo esto no es casual que el hecho de que el precandidato Bernie Sanders y el líder del Partido Laborista de Reino Unido, Jeremy Corbyn, que lideran las ideas populares implementadas en el siglo XX en ambas potencias, sean etiquetados ahora como extremistas, debido a que el espectro político completo “ha virado a la derecha durante el período neoliberal”.

Para el escritor Ariel Dorfman, “Trump ha abierto una puerta por la cual se ha colado y exhibido todo lo que es horrible en su “América”, no me queda otra que reconocer que lo que contemplo en el abismo de este triunfo es tal vez el rostro verdadero de este país, su rostro profundo y aterrador, irrevocable y permanente. El rostro que yo había querido evitar y cuya existencia, desde niño, procuré negar. Y ahora, después de lo que esta campaña despreciable y bellaca ha expuesto acerca de una parte tan inmensa, tan irredimible, del pueblo norteamericano, sospecho que será imposible reparar la grieta en esta comunidad a la que pertenezco mal de mi agrado. ¿Cómo seguir adelante, cargando este veneno infinito que me contamina, cómo aceptar lo que tantos inocentes van a sufrir?”

Pero, pensar que Hillary era la izquierda y Trump la derecha es un juego de espejos, que persiguió toda la campaña a Hillary por sus famosos correos, órdenes y contra órdenes como Secretaria de Estado, por ello es que la investigación del FBI sobre los emails privados de Hillary Clinton ya no está relacionada con una negligencia en materia de normas de seguridad sino con un complot tendiente a sustraer a los servidores del gobierno federal todo rastro de su correspondencia.

Esto incluye intercambios de mensajes sobre financiamiento ilegal o la corrupción de terceros vinculados a las relaciones del matrimonio Clinton con la Hermandad Musulmana y los yihadistas. La reactivación de la investigación del FBI sobre los mensajes privados de Hillary Clinton ya no tiene que ver con un problema de seguridad sino con una serie de manejos que pudieran llegar incluso a caracterizarse como crímenes de alta traición.

Técnicamente, en vez de utilizar los servidores de seguridad del Estado Federal, la Secretaria de Estado usó un servidor privado que había instalado en su domicilio para poder utilizar internet sin dejar rastros en una máquina del gobierno federal, ya que el técnico privado de la señora Clinton había limpiado ese servidor antes de la llegada del FBI, de manera que ya no era posible saber el por qué de la instalación de ese dispositivo.

Por ello Obama – Clinton inician una operación de defensa ante estas amenazas ya que se trata de temas muy complejos, y que cubrían el gran escenario bélico del Oriente medio.  Un cable de la agencia oficial de Jordania, fechado el 12 de junio de 2016, afirmaba que la familia real de Arabia Saudita ha financiado ilegalmente un 20% de la campaña electoral de Hillary Clinton.

El medio hermano del presidente, Abon’go Malik Obama, presidente de la Fundación Barack H. Obama, es también tesorero de la Obra Misionaria de la Hermandad Musulmana en Sudán. Abon’go Malik Obama se halla directamente a las órdenes del presidente sudanés Omar el-Bechir. Otro  miembro de la Hermandad Musulmana es miembro del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, desde 2009 hasta 2012, Mehdi K. Alhassani, y Rashad Hussain, embajador de Estados Unidos ante la Conferencia Islámica, también pertenece a la Hermandad Musulmana.

En esta batalla que logró sacar a la luz el gran problema social que ha generado más de dos décadas de neoliberalismo, con resultado de una gran masa de pobres, de desempleados, de gente sin hogar y demás características de los países de bajo desarrollo, la campaña electoral se transformó en el escenario de este enfrentamiento, al cual la dirección de los demócratas, no quiso cambiar y despreciando a Bernie Sanders y sus millones de votos, no asumió sus banderas, ni sus verdaderas reivindicaciones por temor a perder a los financistas de ésta, la más costosa de las campañas políticas de Estados Unidos.

México cometió el acto audaz, guiado por los medios y la propia política nacional, de inmiscuirse en la política interior de ese país, que no es un tema menor que también pone en evidencia la debilidad del Estado frente a nuevos escenarios, en un nuevo período histórico que tiene como eje el año 2016, Brexit – Trump, la quiebra de la Unión Europea y un nuevo paradigma para la potencia hegemónica en la decadencia.

Tomó lo dicho por este nuevo “actor”, como antes lo fue Reagan, y le contestó, hecho que lo llevó al centro de la campaña política de otro país, en el cual hay una gran cantidad de mexicanos que han ayudado a construirlo, y que podrían estar amenazados, ¿pero la pregunta es cuál es el camino correcto?

A mi entender, el mayor error fue enunciar que “los mexicanos y demás latinos en Estados Unidos”, cambiarían el resultado de la elección con lo cual se auto clasificaban como árbitros hoy, fuerza mañana y reivindicaciones históricas luego, hecho que pudo ser un verdadero bumerang en grupos sociales diversos desde el blanco racista a la clase media.

No fue el fin del mundo, no se mataron miles como en la crisis del 29´, no hay rebelión, pero si quizás en la gente pensante de Estados Unidos, que no son pocos y en mucho casos brillantes, de que esto ha sido un parte-aguas, que cierra un ciclo, ya decadente desde los 70´ y enfrenta al mundo nuevos equilibrios y formas de relación para evitar un conflicto mayor del cual no saldríamos ganado ninguno.

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